Protestas contra el nombramiento de Egon Krenz como presidente del Consejo de Estado el 24 de octubre de 1989 frente al edificio del Consejo de Estado en Berlín Este.
Fuente: picture-alliance/dpa/Wolfgang Kumm

La nueva táctica del SED

El poder del Estado actúa con violencia contra los manifestantes. Esto hace que aún más personas se pongan en su contra. Por ello, el SED cambia su táctica y finge estar dispuesto a dialogar. Pero la población no abandona las calles. La sustitución del dirigente del SED tampoco consigue el éxito deseado.

Protestas contra el nombramiento de Egon Krenz como presidente del Consejo de Estado el 24 de octubre de 1989 frente al edificio del Consejo de Estado en Berlín Este.
Fuente: picture-alliance/dpa/Wolfgang Kumm

El 11 de octubre de 1989, los dirigentes de la RDA exhortan a la población a que permanezcan en el país y a “dialogar” acerca del desarrollo futuro. Pero a la cúpula del SED le sale mal la jugada de intentar restringir a los manifestantes a espacios cerrados con discursos escenificados. En los susodichos encuentros para el diálogo, los funcionarios del SED se ven confrontados con el descontento acumulado de la gente.

El hombre más poderoso de la RDA, el jefe de Estado y del partido Erich Honecker, es obligado a dimitir por sus propios compañeros de partido. Su sucesor, Egon Krenz, anuncia un “cambio”: una corrección del curso del partido único SED. Pero la población ya no se deja aplacar y no acepta a Krenz, puesto que llevaba demasiado tiempo en el círculo de los dirigentes. Su nombramiento por parte del politburó del SED incita a la gente a nuevas protestas. Las manifestaciones se extienden por todo el país.

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