source: Robert-Havemann-Gesellschaft/Dirk Vogel
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Freya Klier

born 1950 in Dresde

 

Participó desde un principio en el movimiento opositor. Poco después de haber llegado a Berlín Occidental, Freya Klier, defensora de los derechos civiles en la RDA y expulsada del país en 1988, empezó a colaborar en la iniciativa Aktionstag Rumänien (jornada de acción por Rumanía), que habíamos fundado Herta Müller, Richard Wagner, William Totok y yo, junto con defensores de los derechos humanos de Berlín Occidental. El 15 de noviembre, aniversario de la revuelta contra el régimen de Ceaucescu, organizamos acciones en todo el mundo. Con estas acciones llamábamos la atención sobre la lucha entablada por el dictador contra su pueblo.

Freya Klier tenía sus propias preocupaciones y sus propios problemas. Tenía que explicar una y otra vez que no había abandonado voluntariamente la RDA; que lo había hecho bajo la amenaza de ser encarcelada y de ser víctima de abogados deshonestos. Desde la perspectiva actual resulta absurdo que tuviera que justificarse de tal modo. Aún así, Freya Klier no dejaba de prestar atención a las injusticias cometidas en otros lugares. 

Fue precisamente ella, la que a los 18 años ya había sido detenida y condenada por un intento de huida. Ella, la que aún así pudo llegar a ser directora de cine en la RDA y, no obstante, protestó contra la política de la dictadura del SED, lo cual le costó la prohibición de ejercer su profesión en 1985. Ella, la que quiso participar en la manifestación oficial en honor de Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht con su propia pancarta, pero que al final la dejó en casa porque entre los manifestantes había gente que deseaba abandonar el país. Sí, en aquel entonces existía un fuerte distanciamiento entre estos grupos. Hoy en día, todo el mundo sabe que ambos bandos, los defensores de los derechos civiles y quienes deseaban abandonar el país, contribuyeron a la implosión de la RDA; aunque, en aquel entonces, esto representara un problema.

A pesar de todo, Freya Klier dirigió su mirada más allá del territorio alemán, interesándose también por Rumanía. Cada semana pasaba horas sentada en la cocina o el salón de defensores de los derechos humanos, ciudadanos de Berlín Occidental como Marie-Luise Lindemann, Michaela Ott, Anna Bak y otros. Freya Klier también puso en escena un teatro callejero para nuestra jornada de acción delante de la iglesia Gedächtniskirche de Berlín y movilizó a los medios de comunicación.

Hoy sigue ayudando con vehemencia al esclarecimiento de los hechos; en contra de las estructuras totalitarias; con ponencias, películas y lecturas.

Gracias, Freya Klier.

Helmuth Frauendorfer

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