source: Robert-Havemann-Gesellschaft/Dirk Vogel
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Judith Braband

born 1949 in Barth

Judith Braband reflexiona sobre sus actos, aunque esto a veces sea un proceso doloroso. Saca lo mejor de sí cuando algo parece ser imposible. Puede que por ello llegara a ser una socialista convencida. Los padres, ambos miembros del SED, le transmitieron que el camino hasta el socialismo era largo y penoso. El padre, que durante los primeros años de su vida la trató como si fuera varón, le enseñó cómo solucionar los problemas: "Tiene que funcionar. Sólo está atascado."

A los 17, Judith Braband se comprometió a ingresar en el SED. "Quería meterme en el meollo, participar, hacerlo mejor". No terminó la carrera; en la producción, en la que debía demostrar su valía, también tuvo problemas. Era una camarada incómoda que hacía ver los fallos y exigía su solución.

En 1971 se le acercó la Stasi y Judith Braband estaba convencida de tener que contribuir en la lucha contra los "enemigos del Estado", entre otras cosas delatando a quienes deseaban huir de la RDA. "Simplemente huir me parecía una cobardía".

Cuando la RDA firmó el Acta Final de la CSCE, ella estudió atentamente los documentos. Lo que descubrió le produjo un shock. "Ningún Estado del mundo tiene derecho a retener a las personas". La Stasi escribió al respecto: "La camarada tiene grandes problemas". Judith Braband consiguió salirse de la Stasi.

A partir de 1977 trabajó como diseñadora autónoma, por ejemplo, para la revista Sibylle. Analizaba la sociedad en círculos políticos ilegales: ¿Para qué un ejército? ¿Un servicio secreto? ¿Por qué no se consigue la igualdad de la mujer? ¿Qué puede hacer cada individuo?

Tras la expulsión de autores críticos de la Asociación de Autores en 1979, redactó, junto con amigos, una carta para Erich Honecker, en la que condenaban esta decisión y la denunciaban como sintomática en relación al trato que se daba a los disidentes en la RDA, y buscó a gente que la firmase. La detuvieron acusándola de "alta traición por espionaje", puesto que el pequeño grupo también tenía contacto con occidentales de izquierda. A consecuencia de ello, Judith Braband dejó el SED. En 1980 fue condenada, junto con Thomas Klein, a nueve meses de cárcel por "establecer contactos ilegales".

A partir de mediados de los 1980 se produjeron revistas clandestinas en el subterráneo de su estudio. Amigos de Alemania Occidental habían introducido en la RDA un ordenador de contrabando. Halló su sitio en el grupo político Vereinigten Linken (Izquierda Unida) y en 1989 se convirtió en su primera gerente y representante en la llamada Mesa Redonda Central. Por fin existía la posibilidad de hacer algo mejor, encarrilar una sociedad. Tras la discusión acerca de su colaboración con la Stasi, que ella misma hizo pública, renunció a su mandato en el Bundestag (Parlamento Alemán) en 1992 y desde entonces trabaja para asociaciones culturales y la fundación Haus der Demokratie und Menschenrechte (Casa de la Democracia y los Derechos Humanos). Judith Braband actúa allí donde cree poder cambiar algo. Sólo que ya no quiere volver a hacerlo en nombre de una ideología.

Nanette Hojdyssek

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