source: Robert-Havemann-Gesellschaft/Dirk Vogel
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Martin Böttger

born 1947 in Frankenhain (Sajonia)

Para Martin Böttger, hijo de un párroco, el tiempo que sirvió como Bausoldat (soldado constructor) fue, como él dice, "mi escuela de la oposición”. Los Bausoldaten podían negarse a prestar servicio con armas. Se juntó con cristianos que, por motivos políticos o de fe, se negaban a prestar el servicio militar armado. Siendo estudiante de Física en la Universidad Técnica de Dresde se salió de la organización juvenil FDJ y se involucró en la comunidad evangelista de estudiantes, por lo cual no le permitieron hacer el doctorado hasta 1982. 

De su actividad en la oposición se llevó algún rasguño, pero salió bien parado. En 1976 y 1980 tuvo que cumplir una condena de un día, en 1983, de 14 días, hasta que el alcalde-presidente de Berlín Occidental, Richard von Weizsäcker, intercedió por él con éxito.

Böttger participaba activamente en el taller por la paz organizado por grupos eclesiásticos. En 1982, organizó un taller de linograbado para niños en el recinto de la iglesia Erlöserkirche en Rummelsburg que contó con una gran afluencia. Con un sello de linóleo hecho por él mismo, plasmó en verde sobre fieltro el símbolo pacifista Schwerter zu Pflugscharen (convertir las espadas en arados), rechazado por el Estado, y lo distribuyó. 

En actos posteriores, él fue el experto jurídico que explicó la situación de los derechos humanos en la RDA, que dijo hasta dónde podían llegar los opositores sin ser penalizados, lo que tenían que tener en cuenta. El derecho de los presos preventivos a no prestar declaración era también uno de los temas de los que se ocupaba. Algunos de los que cayeron en las garras de la Stasi sacaron partido de su experiencia en la cárcel.

Martin Böttger fue uno de los miembros fundadores de Initiative Frieden und Menschenrechte (Iniciativa por la Paz y los Derechos Humanos) en 1986 y de Neues Forum (Nuevo Foro) en 1989. Acababa de trasladarse con su familia de Berlín a Zwickau y la casa en las montañas no tardó en convertirse en un lugar en el que se cristalizaban las ideas de los disidentes. En 1989, la gente no necesitaba –como él dice: "ni personas con reparos, ni líderes carismáticos, ni grandes oradores esperanzados, ni políticos realistas carentes de compromiso. Se requerían personas sin miedo, que se quedaban aquí, que quería cambiar el país y que abrían la boca para decir la verdad. Sin censura, sin persecución policial, sin prohibición de ejercer su profesión. Nadie tenía ganas de que nuestra carrera profesional dependiera de las rutinarias mentiras oficiales. La gente no necesitaba nuevas ideas, querían reavivar una vieja, olvidada y traicionada idea: la de los derechos humanos." Y él era justo la persona indicada.

Martin Böttger describe la revolución pacífica de 1989, en la que participó de forma determinante, como una avalancha de agua, "se tragaba a quien se oponía a ella”. En otoño de 1989, la Stasi en Erzgebirge anotaba prácticamente cada paso que daba. Quien lea hoy los informes se podrá dar cuenta de que el Servicio de Seguridad ya sólo describía su propio hundimiento.

Böttger se presentó como candidato de Bündnis 90 a las elecciones al Parlamento de Sajonia y se convirtió en el presidente del grupo parlamentario. Desde 2001 a 2010 ha sido el director de la oficina en Chemnitz de la Delegada Federal para la Documentación del Servicio de Seguridad.

Karl-Heinz Baum

El objetor de conciencia Martin Böttger (de pie) en el jardín de la iglesia Erlöserkirche el 27 de junio de 1982, durante el primer taller pacifista en Berlín Este. Con el lema “Manos por la paz”, los participantes solicitan la introducción del servicio civil sustitutorio.
source: Robert-Havemann-Gesellschaft
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