source: Robert-Havemann-Gesellschaft/Dirk Vogel
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Katrin Hattenhauer

born 1968 in Nordhausen

Katrin Hattenhauer, la pintora, a la que ya de niña le gustaba mucho pintar y que en la adolescencia pintó decorados para el teatro de su ciudad natal Nordhausen. Se involucró en grupos eclesiásticos y en 1988 comenzó a estudiar en el Seminario Teológico de Leipzig: "Quería ordenarme como sacerdote porque soy cristiana y porque no quería servir al Estado”. No tardó en tener la sensación de que sus actividades políticas chocaban con los límites de la institución cristiana. 

Tenía una habitación en Konvikt en la que había una máquina para reproducir panfletos de la oposición. "Era importante para nosotros. No podían llevar a cabo registros en una institución eclesiástica sin previo aviso. La Stasi tenía que avisar, lo cual me daba tiempo para esconder el aparato”, recuerda Hattenhauer. La Stasi exigió de la dirección del Seminario que no le permitieran seguir estudiando. El rector salió en su defensa.

Katrin Hattenhauer, que tenía entonces 20 años, recogió sus bártulos, sobre todo, para evitar que el Seminario Teológico pudiera salir perjudicado. Entonces empezó a colaborar con el grupo opositor de Leipzig Gerechtigkeit (Justicia). Si se era revolucionario y se quería ejercer esa “profesión” de la mejor manera posible, no se escatimaba en riesgos.

El 4 de septiembre de 1989, en la misa de los lunes, Katrin Hattenhauer volvió a desafiar al Estado una vez más. Tras la oración por la paz, distribuyó transparencias por la iglesia Nikolaikirche, que ella misma había pintado. A continuación, salió de la iglesia a la plaza Nikolaiplatz sosteniendo junto con Gesine Oltmann una pancarta con el lema "Por un país abierto con personas libres”. Eso era algo más que pedir libertad de viaje y expresión. El eslogan, que ella misma había pintado, exigía que se tratara a los ciudadanos de la RDA como personas libres. Las fuerzas del Estado no intervinieron porque había medios de Occidente cubriendo el acontecimiento. Una semana después detuvieron a la disidente. 

La valiente revolucionaria aún estaba detenida el 9 de octubre de 1989 y no se enteró de lo que estaba ocurriendo en las calles de Leipzig. Escuchó el tumulto, la cárcel tembló y los detenidos asumieron que había tanquetas circulando por las calles. No fue puesta en libertad hasta el viernes, 13 de octubre de 1989. 

En prisión se propuso no volver a hallarse en condiciones de dependencia. Afuera se enteró del milagro: La mayor manifestación de los lunes había transcurrido pacíficamente a pesar del gran despliegue policial. Lo primero que hizo fue organizar una exposición de sus cuadros, bajo el título Magisches Theater, en su vivienda en una casa en ruinas de la calle Meissnerstrasse. "Fue un acto de liberación con el que tuve claro que me convertía en artista”, recuerda ella.

Era, siguió siendo y es libre. Katrin Hattenhauer pinta cuadros de colores intensos y fuertes connotaciones políticas. Actualmente vive en Berlín, le apasiona Italia y siempre tiene una maleta en Leipzig.

Thomas Mayer

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