source: Robert-Havemann-Gesellschaft/Dirk Vogel
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Rolf Henrich

born 1944 in Magdeburgo

Fueron hombres y mujeres como Rolf Henrich quienes hicieron posible la revolución. Él fue uno de los que en 1989/90 tendieron puentes entre los pequeños grupos opositores y los sectores críticos de la sociedad. Rolf Henrich estudió Derecho e ingresó en el SED a los veinte años. Durante unos escasos tres años, hasta 1968, trabajó como colaborador informal para la Stasi. En 1973 se colegió como abogado y fue secretario del SED en el Colegio de Abogados de Fráncfort (Oder) durante casi una década. Conocía el sistema por dentro, especialmente porque sus suegros eran empleados de carrera de la Stasi. De manera pública no se hizo notar hasta 1988. Hacía años que se había distanciado de la política del SED. Sus personas de confianza eran, por ejemplo, Hans-Joachim Maaz o Erika y Ludwig Drees, quienes le presentaron a Bärbel Bohley y Katja Havemann a principios de 1988.

Cuando la revista Spiegel, informó a finales de marzo acerca de la prevista publicación de la obra de Henrich “Der vormundschaftliche Staat. Vom Versagen des real existierenden Sozialismus” (El Estado tutelar. Sobre el fracaso del socialismo real existente), la directiva del SED se quedó muy sorprendida. La imagen desastrosa del ‟socialismo real” que ofrecía el libro en seguida se hizo conocida. Pero en ese momento, la tendencia era más actuar que debatir. Su mérito sigue siendo el haber proporcionado un análisis sin compromisos de la crisis. Él sabía lo que esto suponía. Se arriesgaba a tener que cumplir una larga pena de cárcel. Sin embargo, no se le llegó a procesar por motivos políticos. El SED echó a Henrich en abril, a finales de marzo ya había perdido su acreditación como abogado. Tuvo suerte y su discriminación social sólo duró unos meses.

Henrich se convirtió en una de las figuras simbólicas del otoño de 1989, porque, tras meses de discusiones y preparativos, fue uno de los impulsores, junto con Bärbel Bohley y Katja Havemann, de Neues Forum, a quien después representaría en la Mesa Redonda Central. Su biografía, su valor, sus claras palabras y, por último, el hábito burgués hicieron que no se convirtiera en una figura en la que identificarse, pero sí en un personaje relevante de la revolución.

A principios de 1990, comenzó a retirarse de la vida pública. Se afilió al SPD, pero rechazó cualquier tipo de cargo público. Como abogado, Henrich representó a algunos acusados en los procesos contra la policía fronteriza, lo cual subraya el hecho de que intenta hacer realidad el anhelo de democracia y Estado de Derecho que expresara a finales de los 1980.

Ilko-Sascha Kowalczuk

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