source: Robert-Havemann-Gesellschaft/Dirk Vogel
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Udo Hartmann

born 1962 in Espenhain

En otoño de 1989, una manifestación modesta y más bien poco concurrida tras la misa del lunes en Leipzig se convirtió en el trascurso de cuatro semanas en un movimiento de masas que acabó conduciendo a la caída del Muro el 9 de noviembre. Uno de los que encabezaban aquella manifestación era Udo Hartmann. Él, como otros muchos miles, no quería salir del país. De ninguna manera. Leipzig y su maltratado entorno eran su hogar y él quería cambiarlo. Hartmann deseaba un socialismo con un semblante humano y, sobre todo, quería viajar por todo el mundo. Por ello, el 4 de septiembre se paseó por el centro de la ciudad con una pancarta que decía Contracorriente: "Libertad de viajar para todos”.

Aquel lunes, el aparato del Estado se contuvo ante la presencia de los medios de comunicación internacionales (y los participantes en la misa). Les quitaron las pancartas a los manifestantes, pero no detuvieron a nadie. Hartmann: "Fue extraño. Cuando me arrancaron la pancarta, ésta se me quedó enrollada en la muñeca. Me apartaron de la manifestación. Pero yo no les interesaba lo más mínimo. Sólo desenrollaron la pancarta de mi mano y luego se largaron”.

A cambio, las fuerzas de seguridad del Estado actuaron con mucha mayor dureza en la siguiente manifestación del lunes. Fueron detenidas casi 100 personas, entre ellas Udo Hartmann. Estuvo encerrado durante cuatro semanas, con lo que se perdió incluso el día decisivo, el 9 de octubre, cuando 70.000 manifestantes pacíficos dejaron sin fundamento el poder del SED.

En la prisión preventiva de la Stasi, Udo Hartmann apenas se enteró de la evolución de las manifestaciones de los lunes de Leipzig. "Pero de pronto la prisión se quedó en silencio porque oímos a la gente afuera coreando. Entonces, por supuesto, se desató la euforia. Empezamos a golpear fuertemente las puertas y con más fuerza aún las paredes”, recuerda. Pocos días después de aquella jornada histórica, Udo Hartmann volvía a ser libre y, desde entonces, fue testigo del rápido hundimiento de un Estado.

Hartmann pertenecía al núcleo central del movimiento en favor de los derechos civiles. Su tierra era Espenhain, donde creció entre suciedad y malos olores. En 1983 entró en contacto con la comunidad de jóvenes de la Iglesia Nikolaikirche de Leipzig. A raíz de ello comenzaron sus actividades políticas en grupos como la iniciativa Leben (Vida). En enero de 1989 le detuvieron por repartir folletos convocando a una manifestación contra la marcha oficial en honor de Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg en Leipzig. En octubre de 1989, Hartmann fue uno de los fundadores de Neues Forum (Nuevo Foro) en Espenhain. Poco después se convirtió en el concejal del movimiento cívico en su ciudad natal.

Udo Hartmann trabajó en la mina a cielo abierto de Espenhain hasta junio de 1989. Después pasó a trabajar como auxiliar geriátrico. Más adelante estudió gerocultura y hoy trabaja en la Misión Interna de la Marthahaus de Leipzig.

Desde hace 20 años, hace realidad su sueño de viajar libremente. Su último viaje ha vuelto a llevarle bien lejos: a algún paraje en el Pacífico.

Thomas Mayer

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