Protestas contra el nombramiento de Egon Krenz como presidente del Consejo de Estado el 24 de octubre de 1989 frente al edificio del Consejo de Estado en Berlín Este.
Fuente: picture-alliance/dpa/Wolfgang Kumm

La lucha por el poder

El Muro está abierto. Pero los líderes de la RDA no renuncian a su poder voluntariamente. Por ello, las manifestaciones no cesan. Se producen huelgas y revueltas en las prisiones. La población ocupa edificios de la Stasi y exige elecciones libres.

Berlín, 23 de enero de 1990. Desmantelamiento del emblema del partido del edificio del Comité Central del SED, que había sido el centro de poder de la RDA hasta diciembre de 1989.
Fuente: picture-alliance/dpa/ADN

Tras la caída del Muro, la situación en la RDA se radicaliza. Durante los meses siguientes, la población se manifiesta en las calles, en muchas empresas y prisiones se declaran huelgas. Quieren que el SED renuncie a su liderazgo. Incluso miembros del SED y del ejército y la policía protestan.

A principios de diciembre de 1989, defensores de los derechos civiles ocupan la mayoría de los edificios de la Stasi. El Gobierno nombrado por el SED intenta mantener el control sobre la administración del país. Pero cuando los ciudadanos de la RDA asaltan la central de la policía secreta en Berlín, cae su último bastión.

En una situación como ésta resulta prácticamente inevitable que el Gobierno dimita. Pero en lugar de hacerlo, el primer ministro Modrow nombra a representantes de la oposición como ministros adicionales de su Gobierno. En ese periodo turbulento, la llamada ‟Mesa Redonda Central” permite una transición pacífica a un futuro democrático.

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