“Picadores del Muro” el 10 de noviembre de 1989. La gente empieza a echar abajo el Muro por cuenta propia. El desmantelamiento oficial comienza también en noviembre de 1989 en Potsdamer Platz y continúa a partir del 20 de febrero de 1990 entre la Puerta de Brandeburgo y el puesto fronterizo de Checkpoint Charlie.
Fuente: Bundesregierung/Uwe Rau

Las actas nos pertenecen

El Ministerio para la Seguridad del Estado (Ministerium für Staatssicherheit o Stasi), al igual que las demás instituciones u organizaciones políticas y estatales de la RDA, no está sometido a ningún poder público. Las actas de la Stasi acerca de cuatro millones de alemanes orientales y dos millones de alemanes occidentales ofrecen la única posibilidad de ver entre los bastidores del sistema, al menos a posteriori.

Desde la primavera de 1990, los medios informan continuamente sobre los delitos cometidos por la Stasi. Cada vez se descubren a más confidentes en puestos de responsabilidad. Una comisión creada por el propio Gobierno de la RDA y un comité especial de la Asamblea Popular formulan una ley sobre el tratamiento de las actas de la Stasi. Esta ley establece que las actas no serán destruidas y que los ciudadanos afectados deben tener acceso a ellas.

Sin embargo, la ley aprobada en agosto, tras acaloradas discusiones, no es incluida en el Tratado de la Unificación, puesto que el Gobierno Federal quiere mantener las actas cerradas. Las protestas masivas de los defensores de los derechos civiles, que cuentan con un amplio apoyo de la población, hacen que se apruebe una regulación en el sentido de la ley de la Asamblea Popular. La Ley de los Expedientes de la Stasi (Stasi-Unterlagen-Gesetz) de diciembre de 1991 constituye una importante base para el esclarecimiento de la dictadura del SED.

Miembros del comité ciudadano de Erfurt descubren indicios de que los candidatos a la Asamblea Popular en las elecciones de marzo de 1990 habían sido confidentes de la policía secreta. Exigen que se investigue a los diputados del Parlamento de la RDA. Sven Braune, Dirk Adams y Klaus Voigt (de izq. a der.) inician una huelga de hambre para conseguir este objetivo.
Fuente: Schicker Fotodesign
Antes de las elecciones a la Asamblea Popular en marzo de 1990 se acusa al abogado Wolfgang Schnur de ser un confidente. Los delegados del congreso del partido Despertar Democrático expresan su apoyo a su presidente el 11 de marzo en Dresde. Poco después saldrá a la luz que había sido un informante del Ministerio para la Seguridad del Estado.
Fuente: Bundesarchiv/183-1990-0311-022/Ulrich Häßler
La investigación reclamada de la actividad como confidentes de la Stasi de diputados de la Asamblea Popular amenaza con fracasar. Por ello, Nuevo Foro y otros movimientos civiles convocan protestas en todo el país en marzo de 1990. En Berlín se concentran 50.000 personas el 29 de marzo.
Fuente: Robert-Havemann-Gesellschaft/Aram Radomski
Defensores de los derechos civiles ocupan el archivo del antiguo Ministerio para la Seguridad del Estado el 4 de septiembre de 1990. Demandan que las víctimas de la dictadura del SED tengan acceso a las actas de la Stasi y que en el Tratado de Unificación se regule claramente el paradero y futura utilización de las mismas.
Fuente: Robert-Havemann-Gesellschaft/Christian Schulz
Manifestación frente a la antigua central del Ministerio para la Seguridad del Estado en Berlín Este el 5 de septiembre de 1990. Gracias a una vigilia, los ocupantes del archivo atraerán la atención del público. El gran número de participantes que acuden a las concentraciones muestra que los ocupantes expresan los deseos de muchos alemanes orientales.
Fuente: Robert-Havemann-Gesellschaft/Christian Schulz
El comité ciudadano de Leipzig organiza una vigilia el 5 de septiembre de 1990. Muchos alemanes orientales temen seguir siendo un juguete de los servicios secretos si éstos son los únicos con acceso a las actas de la Stasi. Las autoridades de la RFA tampoco deben utilizar estas actas.
Fuente: Robert-Havemann-Gesellschaft/Rolf Walter
Durante la sesión de la Asamblea Popular del 28 de septiembre de 1990 se desatan acaloradas discusiones entre los parlamentarios sobre qué hacer con las actas de la Stasi. Vera Wollenberger, Christine Grabe, Angelika Barbe, Marianne Birthler, la presidenta de la Asamblea Popular Sabine Bergmann-Pohl, el vicepresidente Reinhard Höppner y Konrad Weiß (primera fila de izq. a der.).
Fuente: Andreas Schoelzel
Tras la aprobación de la Ley de los Expedientes de la Stasi en noviembre de 1991, aquellos que han sido espiados por la Stasi pueden ver por primera vez sus actas a partir de enero de 1992. Eva-Maria Hagen, Pamela Biermann, Katja Havemann, Jürgen Fuchs, Wolf Biermann (de izq. a der.).
Fuente: Robert-Havemann-Gesellschaft/Peter Wensierski
Sus rostros reflejan claramente la indignación. Conferencia de prensa tras la primera revisión de las actas de la Stasi el 2 de enero de 1992. Los antiguos opositores de la RDA Ulrike Poppe y Vera Wollenberger, así como Joachim Gauck, el primer delegado federal encargado de los documentos de la Stasi (de izq. a der.).
Fuente: XPRESS/Rolf Walter
Una documentación de la editorial BasisDruck permite por primera vez el acceso del público en general a actas de la policía secreta en marzo de 1990. Los 250.000 ejemplares no tardan en venderse. Los editores Armin Mitter y Stefan Wolle fundan en abril de 1990 la Asociación Independiente de Historiadores.
Fuente: Basis-Druck-Verlag
Pegatina con motivo de la ocupación del archivo de la Stasi en Berlín Este en septiembre de 1990. Esta acción, que durará semanas, y las protestas masivas de la población conseguirán al fin su objetivo: Se establece que los ciudadanos tendrán acceso a las actas de la policía secreta.
Fuente: Robert-Havemann-Gesellschaft
El 8 de octubre de 1990, muchos berlineses orientales encuentran este formulario en sus buzones que promete la entrega de las actas personales de la Stasi. Este documento falso hace que los ciudadanos acudan en masa al archivo de las actas de la Stasi.
Fuente: Robert-Havemann-Gesellschaft
Panfleto del grupo Wolfspelz de Dresde informando sobre los métodos inhumanos del Ministerio para la Seguridad del Estado, la policía secreta de la RDA. Además, hacen sugerencias sobre qué hacer con las actas.
Fuente: Robert-Havemann-Gesellschaft
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